Ventana, Químicas Corrosivas

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Hace 50 años atrás la comuna de Puchuncaví, Valparaíso era conocida principalmente por sus playas, producción agrícola y turismo. Gracias a la transparencia de sus aguas creaba el ambiente óptimo para la extracción de múltiples mariscos y otras especies marinas.

Hasta que en el año 1964 la empresa Enami y una serie de industrias instalaron en este balneario una serie de termoeléctricas además de una refinería, a pesar de que estas fueron ubicadas en zonas destinadas netamente al desarrollo de espacios públicos y áreas verdes, los habitantes de la zona se encontraban de acuerdo con la llegada de estas nuevas industrias sin poner mayor oposición, ya que veían en ellas sus deseos de poder emprender y situar a Ventana como un gran centro urbano, económico y turístico. Esta idea fue impulsada con la creación de un nuevo nicho de empleos que traían las nuevas industrias ejerciendo un nuevo impulso económico local.

La fundición y refinería de Ventanas tiene una capacidad de fundición de 400 mil toneladas métricas al año y refina más de 300 mil toneladas métricas, por lo cual los desechos tóxicos de dicha producción son principalmente llevados al mar al igual que los gases contaminantes liberados, que a pesar de estar muy próximo a una ciudad se liberan de todos modos.  EL PROBLEMA  radica en que como la normativa de ese tiempo, la cual no ha cambiado desde entonces,  permite la liberación de los gases tóxicos, ya que esta solo le mide un promedio de dichas liberaciones, haciendo factible una compensación (mayor liberación de gases a cierta hora, y luego menor liberación de gases) por lo cual siempre se mantienen dentro de la norma. Muy por el contrario a la realidad nuestra, se encuentra la normativa Europea, la cual establece que dichas emisiones deben medirse por hora para no contaminar de sobremanera el aire.

Debido al exceso de gases tóxicos que liberan las plantas termoeléctricas, los habitantes y principalmente los trabajadores que mantienen un contacto más directo a estos gases.
Don Eduardo Castillo de actualmente 69 años explicaba que al estar constantemente en contacto con dichos gases, estos se le impregnaba en la nariz y que cuando tragaban, percibía una sensación de dulzor sintético que se les adhería a la garganta. Sabían del peligro del plomo: les hacían exámenes, les decían que debían tomar leche, pero nunca sintieron algo raro. Es más, se creían fuertes y sanos, nunca supieron del arsénico, el mercurio o los gases y químicos que fueron absorbiendo con los años.
“Es como si los químicos que inhalamos nos mantuvieran inmunes a los males, porque cuando los primeros compañeros se retiraron, recién comenzaron a sentir enfermedades. Mi piel se puso con ampollas a los dos años de salir de Ventanas, y luego mutó al color verde”.

He ahí el nombre que se les dio a los trabajadores que padecen por dichas enfermedades (hombres verdes)  ya que sus llagas eran de color verde, por los múltiples años que estuvieron absorbiendo dichos químicos, principalmente cobre.
Posteriormente en el año 1999 una investigación a la calidad del aire de la localidad de ventanas y sus alrededores dirigida por el doctor Juan Sánchez, bajo el programa del medio ambiente del Servicio de Salud  Viña del mar-Quillota, concluyó que “la salud respiratoria de los niños residentes del área industrial de Puchuncaví se ve afectada por altos niveles de material particulado respirable (PM 10) y dióxido de azufre (SO2)” todo esto se ve acompañado por las altas tasas niños que nacen con enfermedades respiratorias como asma y otras más severas como cánceres que afectan directamente al sistema respiratorio(tráquea, laringe, pulmones, etc.).

Esto es solo un espectro del problema, ya que no tan solo el aire se encuentra contaminado, sino que las aguas que antes bañaban este balneario, se han destinado netamente como un punto de liberación de desechos de estas plantas, matando con esta toda la fauna y la mayoría de la flora marina que existía. De un total de 100 pescadores, actualmente solo sobreviven 6 con la extracción de lo que queda de algas. El fondo marino está cubierto de una capa de petróleo y otras sustancias, las cuales hacen imposible a los moluscos adherirse a las rocas del fondo marino. Además las aguas de las costas aumentaron de temperatura, haciendo aún más imposible el desarrollo de las especies que usualmente se encontraban en esta zona, como los locos, erizos, jaibas y lapas. La razón del fenómeno es que la planta termoeléctrica extrae 33 mil metros cúbicos de agua por hora y la devuelve al mar con 10 grados más de temperatura. Es por esto que los turistas llaman al lugar “las termas” y repletan en el verano la zona.

Por una inspección del Servicio regional de salud, se determinó  que las pocas especies que lograron sobrevivir en estas aguas no eran aptas para el consumo humano debido a sus altos niveles de cadmio, arsénico y cobre, considerados metales pesados y altamente tóxicos si se llegase a consumir.
No solo el agua y el aire están contaminados, si no que las tierras que antes eran suficientemente fértiles para alimentar a la localidad de Ventana y sus cercanías, actualmente se encuentran tan contaminadas por los mismos gases tóxicos, además la localidad de ventana, al no contar con sistema de agua potable, ni alcantarillado, ha tenido que recurrir a napas subterráneas, las cuales actualmente y según  estudio realizados por la escuela básica de La Greda, una localidad ubicada a menos de trescientos metros de las termoeléctricas, patrocinado por la Universidad de Valparaíso, y se encontró que las norias estaban contaminadas con mercurio, arsénico, cobre y plomo.

En el 2005, apenas Codelco compró las instalaciones de la antigua refinería de petróleo de Enami, un representante de la compañía visitó Los Maitenes, un pueblo ubicado a tres kilómetros de la empresa, para entregar una inusual oferta, de un nuevo sistema que se iba a implementar llamado “Codelco, buen vecino”. La idea plantea instalar parlantes con música ambiental en las calles, los cuales de acuerdo al ritmo de la música se sabría el estado del ambiente, junto con esto se encuentran las tareas de “limpiar” Ventana de la manera más burda posible. Se utiliza pintura verde para teñir los desechos tóxicos, para que parezca una zona libre de contaminación.

Personalmente pienso que el gobierno con todas sus instituciones políticas y sociales son las principales culpables del estado en que se encuentra esta  localidad, debido a políticas oportunistas y multas que son una burla para los habitantes que residen en esta localidad. Lo que se puede apreciar es el poco valor que le dan a calidad humana y ecológica con respecto a la sobrevaloración de la industria, dejando muchas veces de lado el ítem anterior por conseguir unos cuantos pesos.  Esta ciudad junto con muchas otras ciudades en Chile, son un claro ejemplo de que con un mal proyecto podemos destruir una ciudad en potencia de ser un gran centro económico y turístico y de paso afectando directamente en la salud de la comunidad trayendo graves consecuencias a corto y largo plazo tanto en el entorno vegetal como animal.

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